viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Por qué las familias pobres tienen tantos hijos?


He de reconocer que semejante pregunta en un niño de 9 años como mi hijo Esteban, nos dejó a mi esposa y a mí, mucho más que perplejos. Además, nos obligó a pensar una respuesta, cuya construcción no era nada fácil, pues era previsible una contra pregunta todavía más complicada.

Empecé aclarándole, que la gente pobre no decide serlo y que más que una decisión, la pobreza era en muchos casos, una consecuencia de decisiones pasadas mal tomadas, otras veces producto de la negligencia de los gobernantes y en otras, era resultado de la falta de educación. Procurando aprovechar al máximo la conversación para acrecentar su amor por el estudio, intenté explicarle que la falta de educación mina muchas veces la sana ambición de las personas y que su carencia limita también las posibilidades de la gente a la información y que con esas dos variables, la decisión de tener hijos de forma responsable se hace muy difícil.

Con tales argumentos, sucedió lo que me temía. De forma inmediata, mi hijo planteó su otra interrogante, tan difícil en la respuesta como la primera. Con sus ojos muy abiertos y su carita consternada, me preguntó sobre qué cosa tenía que ver la educación con la existencia de la gente pobre, pues como él asiste a una escuela pública, me dijo que a ellos les enseñaron en la escuela que la educación en Costa Rica era gratuita y obligatoria y que por lo tanto, que yo le dijera que la pobreza es por falta de educación no podía ser cierto.

Como podrán darse cuenta, la plática con mi hijo se tornó además de difícil, sumamente interesante, pues fue la ocasión propicia para esbozarle cuán importante era ser agradecidos con Dios por lo mucho que recibíamos, cuán privilegiado era él de tener condiciones de vida muy distintas a las que tenían incluso algunos de sus compañeritos, hijos de mujeres solas unos, de madres agredidas otros y de padres alcohólicos otros.

Acto seguido, le explicaba que si bien en Costa Rica, se destinaban muchos millones de colones a la atención de la educación pública y que existe un plan de becas muy bueno, que busca que los niños y jóvenes no abandonen las aulas, la realidad es que mucha gente no tiene ni siquiera para comer y debe entonces, recurrir a la dolorosa decisión del abandono de los estudios para lograr sobrevivir.

No podía obviar en esta importante conversación, explicar que la familia es la base de la sociedad, que la posibilidad de que los miembros de una familia se eduquen es la única posibilidad real de que la pobreza empiece a alejarse de las puertas de esas familias y que si no hay bienestar en ellas, sería imposible que la sociedad mejore y se desarrolle.

Mientras trataba yo de mantener el interés de mi hijo en tan trascendente conversación, recordaba yo que una de las razones que ha permitido marcar la diferencia en Costa Rica con respecto a otros países, ha sido el haber prescindido del ejército hace 60 años, pues muchos de los recursos que se hubieran invertido en mantener un ejército, se han destinado a la educación y a la salud pública.

Por increíble que parezca; en el siglo 21, en la era de la información y del desarrollo tecnológico, el mundo rico dedica 100 mil millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo, mientras que multiplica por 13 esa cifra para gastar en armas y soldados. Es claro, como ha dicho el Presidente Arias, que el sistema de valores en el inicio de este siglo no ha cambiado mucho del que nos rigió en el anterior.

En la medida en que los niños y jóvenes culminen sus procesos educativos, en esa misma medida, se irán abriendo más y mejores oportunidades de empleo. Con estos, los niveles salariales serán mejores y la calidad de vida de ellos y sus familias también mejorará. Si a esas condiciones de vida, se le adereza con un sólida formación en valores éticos y si con esos mejores ingresos, se incentiva el ahorro interno y se promueve la creación de riqueza por la vía de la acumulación; cada vez más, las familias irán dando el salto que les permitirá salir de esa pobreza y con ello, serán capaces de trazarse un futuro distinto a su gris presente.

Aunque es posible que mis argumentos hayan sido causa de más interrogantes en este pequeño de apenas 9 años, es posible también que sus ideas respecto de la gente pobre hayan cambiado. Es posible, que su visión de los quehaceres estudiantiles tomen otro matiz en su temprano futuro; es seguro además, que sus convicciones sobre las causas de la pobreza, sobre la falta de educación y sobre la responsabilidad que significa tener hijos, está hoy bajo un panorama mucho más claro y que las condiciones de pobreza de muchos, serán algún día superadas a base de educación e información bien administrada.

2 comentarios:

  1. La educación no es causa de todos los males, y no debemos confundir tampoco la formación reglada con la educación. Es perfectamente posible tener mucha educación sin haber pisado una sola escuela.

    Lo que está sucediendo en el mundo es que las personas con menos recursos están muy embrutecidas, con carencias graves en educación, que no tienen nada que ver con falta de estudios, sino con un entorno familiar/social muy deficiente.

    Y desde este punto de vista, es evidente que su hijo tiene razón cuando le dice que la falta de educación no puede ser la razón, entiendo educación como asistir a centros de formación reglada (también llamados colegios o escuelas).

    Las raíces de este problema son mucho más profundas que una simple cuestión de recursos y de acceso a la formación. Es un deterioro general de la sociedad en su conjunto.

    Yo no necesito ir a la universidad para razonar, y entender que siendo yo muy pobre lo normal es que vaya a procrear futuros pobres. Y sabiendo de los padecimientos y dificultades de mi vida, simplemente por amor y consideración hacia esos hijos que yo podría tener, decida no traerlos, para no traer más desgraciados a este mundo.

    En contra de la creencia popular, pienso que traer hijos a este mundo es, en general, uno de los actos más egoístas e irresponsables que podemos cometer.

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  2. La respuesta a su hijo es tan simple como decirle hijo soy un irresponsable que sabiendo que no tengo para comer yo y mi cabeza de pensamiento pobre estoy a tenido que el Gobierno algún día me cambie la vida y mientrastanto atraer esclavos para los ricos y mientrastanto esperar que alguno triunfe .fin

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